EL DEBATE SOBRE LA CULTURA POPULAR

la cultura de la fiesta entra de lleno en la cultura popular y abre un gran campo para la cooperación y el intercambio entre artistas contemporáneos y artesanos. En la foto el grupo de carnaval de Notting Hill South Connections Band de Londres que en 2002 realizó un proyecto de colaboración con un grupo vecinal de carnaval del Raval.
La cultura de la fiesta entra de lleno en la cultura popular y abre un gran campo para la cooperación y el intercambio entre artistas contemporáneos y artesanos. En la foto el grupo de carnaval de Notting Hill South Connections Band de Londres que en 2002 realizó un proyecto de colaboración con un grupo vecinal de carnaval del Raval.

 

Parece ser que se está volviendo a hablar de la cultura popular en los foros de debate de las políticas culturales. Espero que se instale definitivamente. Algunos artículos que van apareciendo en las redes sociales me han animado a recuperar antiguos documentos y proyectos que ya tenía casi olvidados pero, sorprendentemente, hoy tienen más vigencia que nunca.

La situación política actual y el auge de nuevos discursos culturales desde la izquierda y el municipalismo están provocado la revisión y puesta al día de las viejas políticas culturales. Hoy más que nunca los nuevos paradigmas de democratización y participación se contraponen de lleno con las políticas de apoyo y difusión artística formuladas desde las élites culturales y la alta cultura. Actualmente ya no queda más remedio que poner en el centro otros tipos de creación artística no académica, no elitista y no formal. Son aquellas formas que surgen en la calle, de las comunidades y de las minorías no integradas al sistema cultural dominante. Aquí aparecen de pleno derecho la cultura popular y su pariente cercano la cultura tradicional o, dicho de otro modo, el patrimonio cultural inmaterial que ha subsistido o ha sido reinventado.

Una teoría que nace de la práctica

Haciendo un poco de historia personal, en 2004 colaboré en el comisariado del “II Encuentro Internacional de la Culturas Urbanas (EICU)” en el “Centro Cultural Recoleta” de Buenos Aires. Dos años antes, en el CCCB de Barcelona había organizado junto a cinco socios europeos, las “Jornadas Internacionales de Artes Urbanas de la Calle”. Estos dos eventos fueron el colofón y, desgraciadamente punto final, de un proceso que creó una narrativa en torno a la cultura y el arte popular, el espacio público y la cultura urbana. En ellos se trató de elaborar conclusiones a partir de la práctica, en un marco teórico en el cual, pese no estar preparados la mayoría de los implicados, no quedó más remedio que visitar.

El proceso nació de la práctica con los artistas, las comunidades -en Barcelona Ciutat Vella y el Raval- y en los festivales (Festes de la Mercè – Barcelona Arts de Carrer y festival MixTurArts). Los socios internacionales eran La Villette de Paris, Frascati en Amsterdam, Ovalhouse en Londres, Wuik en Viena y Zuidplein en Rotterdam. En Barcelona todo acabó cuando el Fòrum de les Cultures 2014 lo integró para ponerlo al servicio de la especulación urbanística. Eso sí, conservando su rostro más comercial y de animación en la calle. Pero esto es otro tema.

Así, recuperando viejos textos, he estado repasando el de la obertura del EICU “La Creatividad que Surge de la Calle”. En él se definía la cultura popular -con la total impunidad que da el no tener que depender de ataduras académicas-, como: “…la cultura popular nace  de  los  criterios  y  anhelos  de  los grupos  o  comunidades integrantes de la sociedad, son reflejo de su naturaleza y tratan de expresar con imaginación sus sentimientos, sueños y realidades”. En este texto también se abogaba por el encuentro, en condiciones de igualdad, del arte popular y de la “alta cultura”.

En las Jornadas Internacionales de Artes de la Calle de Barcelona, se partió de esta definición de arte popular para hacer confluir diferentes grupos de creadores, de distintas disciplinas, i que respondían a este mismo perfil. Así se consiguió juntar en el CCCB de Barcelona, gentes, artistas, gestores de las artes de la calle, las artes urbanas, el Hip Hop, de comunidades inmigrantes; de toda Europa, América Latina y América anglosajona. En algunos sectores hubo reticencias a dialogar entre sí. Fue muy interesante la polémica surgida con algunos profesionales de las artes de calle franceses reacios a participar por no mezclarse con la gente del Hip Hop.

Sin duda hay que seguir con estas investigaciones. Es vital que se reflexione en estos campos y se vaya recuperando y actualizando las ideas que hay detrás de los movimientos culturales populares. A partir de entonces se podrá dar todo el apoyo y reconocimiento a las prácticas artísticas que surgen de la calle y que la cultura oficial históricamente ha rechazado. Estas prácticas culturales “capaces de transcender géneros, espacios y fronteras”, son únicas como expresión de las vivencias y conflictos del día a día de nuestras calles, barrios y comunidades.

 

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3 pensamientos en “EL DEBATE SOBRE LA CULTURA POPULAR”

  1. Efectivament, sembla que la cultura popular i la socio cultura tornen (i no com a efecte estètic “retro”) sinó com a discurs.
    A la conferència de presentació d’interacció 16 en Xavier Antich en va fer referència no com a lectura històrica, sinó com a element estructurant i (sorprenentment) en lluís Bonet en una intervenció, també ho esmentava en el mateix acte.
    En un post del meu bloc “http://www.konzepte.cat/sociocultura-fenix/” en parlava. Confio podràs ser també del vostre interés.
    Saltacions

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